Las peores tarjetas de crédito en México (y por qué evitarlas)
Si antes hablamos de cómo hacer que el banco te pague a ti, ahora toca hablar de lo contrario: de esos plásticos que parecen diseñados por tu peor enemigo. Porque aceptémoslo, en México todavía hay tarjetas que, más que una herramienta financiera, son una suscripción premium al estrés.
Estamos en 2026 y me impresiona que sigan existiendo productos que cobran como si te estuvieran prestando oro sólido, pero te tratan como si les estuvieras haciendo un favor. Aquí va la lista negra de las tarjetas de las que deberías salir corriendo (o al menos pensarlo diez veces).
La trampa del «Crédito Fácil»: Tarjetas de Tiendas Departamentales
Seguro te ha pasado: vas a comprar unos zapatos o un colchón y el vendedor te persigue por toda la tienda jurándote que si sacas «la tarjeta de la casa» te dan un 10% de descuento. ¡Cuidado! Ese 10% te va a salir carísimo.
- Tarjeta Amiga: Es el ejemplo perfecto de lo que no queremos. Se ofrece mucho en tiendas como Del Sol o similares. El problema no es solo que su CAT es estratosférico (fácilmente arriba del 100%), sino que su atención al cliente es casi inexistente. Además, muchas veces ni siquiera reportan a Buró de Crédito correctamente, sino a bases de datos menos conocidas, por lo que ni siquiera te sirven para «hacer historial» de verdad.
- Bradcard: Muy común en tiendas de ropa como C&A. Sus comisiones por «mantenimiento» o «seguros» que te ensartan sin avisar son legendarias. Al final, terminas pagando una anualidad disfrazada de micro-cobros quincenales que, sumados, son un robo. Te dicen que son pagos chiquitos, pero si sacas la cuenta anual, pagaste el doble por una chamarra.
Los Gigantes que se quedaron dormidos: Las «Básicas» de los Bancos Tradicionales
Hay tarjetas de bancos muy famosos que siguen vivas solo por inercia o porque se las encajan a la gente cuando abre su nómina.
- BBVA Crea y Azul: Me duele decir esto porque su app es de las mejores, pero la tarjeta Crea tiene un CAT que ronda el 120.9%. ¿En qué cabeza cabe cobrar eso por una tarjeta para «iniciarse»? La Azul no se queda atrás; la anualidad es alta para lo que ofrece (casi $800 MXN + IVA) y sus puntos valen cada vez menos. Si no gastas una fortuna al mes, los puntos no te alcanzan ni para un café. Para eso, mejor vete por la Simplicity de Citibanamex que no cobra por existir.
- HSBC Zero: El nombre suena genial, ¿no? «Zero comisiones». El truco es que si se te olvida usarla un solo mes por al menos $1 MXN, el «castigo» es una comisión por mantenimiento que sale más cara que una anualidad prorrateada. Además, su tasa de interés es de las más altas del mercado. Si eres olvidadizo, esta tarjeta es una bomba de tiempo para tu cartera.
- Banco Azteca Oro: A pesar del nombre, de «oro» tiene poco. Te ofrecen constantemente retiros de efectivo (que es la forma más cara de usar un crédito) y sus tasas por quincena son una locura. Si te atrasas un poco, la deuda crece como bola de nieve gracias a un CAT que suele superar el 100%.
El terror del CAT: Cuando el interés es un insulto
En 2026, ver un CAT (Costo Anual Total) de tres dígitos debería ser una señal de alerta inmediata.
- Bancoppel: Son muy accesibles y las sacas con solo tu INE, sí. Pero su tasa de interés anual suele rondar el 80% o más. Si por alguna razón dejas de ser «totalero» y empiezas a pagar el mínimo, básicamente le acabas de regalar tu sueldo al banco por los próximos tres años.
- Tarjetas de Grupos Salir/Consubanco: Suelen ir por convenios de nómina o sectores específicos. Sus contratos suelen tener cláusulas de seguros obligatorios y letras chiquitas que hacen que cancelar la tarjeta sea un deporte de alto riesgo.
¿Por qué estas tarjetas son «las peores»? (Señales de alerta)
Si estás frente a un contrato y ves alguna de estas señales, mi consejo es: suelta la pluma y vete de ahí. Aunque en 2026 ya hay reformas que prohíben comisiones no autorizadas, los bancos siguen siendo expertos en el «arte del engaño».
- Seguros «Fantasma»: Si te dicen que la tarjeta incluye un seguro de vida, de bolso protegido o de asistencia médica, pregunta si son obligatorios. Muchas de estas tarjetas mediocres viven de cobrarte $50 o $100 pesitos al mes por seguros que nunca pediste.
- Dificultad para cancelar: Si para cancelar tienes que ir a la sucursal donde se firmó el contrato original un martes de luna llena… huye. Un buen banco en 2026 te deja cancelar desde la app o por una llamada sin dramas en máximo 5 días hábiles, como dicta la ley.
- Comisiones por «Inactividad»: Es tu línea de crédito. Que te cobren por no usar algo es, francamente, un abuso que debería estar extinto.
- CAT mayor al 80%: No importa qué tan bonita sea la tarjeta o si te regalan un cupón de $200 al contratarla. Un CAT tan alto significa que el banco te ve como un riesgo y te lo está cobrando con intereses de agiotista.
El «Muro de la Vergüenza» (Evítalas si puedes)
Aquí tienes el resumen de las que suelen encabezar las quejas en Condusef (que por cierto, en el primer trimestre de 2026 ya lleva miles de reclamaciones por consumos no reconocidos y cancelaciones no atendidas):
| Tarjeta | El «Pecado» Principal | ¿Por qué evitarla? |
|---|---|---|
| Tarjeta Amiga | Opacidad total | No genera historial real y el CAT es un insulto al sentido común. |
| BBVA Crea | Interés de usura | Un CAT de 120% para gente que «apenas empieza» es una trampa. |
| Banco Azteca Oro | Deuda eterna | Te incitan a sacar efectivo y los intereses quincenales te comen vivo. |
| HSBC Zero | Comisión por olvido | Si no la usas un mes, el cargo por mantenimiento es un robo. |
| Tarjetas de Tiendas (Bradcard) | Seguros forzosos | Te ensartan seguros de $100 quincenales que nunca autorizaste. |
Al final, la «peor» tarjeta es la que no entiendes. Pero en un México con tantas opciones digitales como Nu o Klar que no cobran nada y te tratan bien, seguir aguantando los abusos de los bancos de la vieja escuela o de las tiendas departamentales es algo que ya no tenemos por qué hacer.
¿Te han intentado encajar alguna de estas con la promesa del «crédito fácil»? Cuéntame, porque a veces el chisme financiero es la mejor forma de no caer en el mismo hoyo que los demás. No dejes que un plástico bonito arruine tu salud mental ni tu score de crédito.
